Verrugas infectadas

Las verrugas son la consecuencia de infecciones víricas, pero a veces están acompañadas de pus y sangre a causa de una infección bacteriana. Tratar una verruga con pus implica normalmente el uso de antibióticos tópicos u orales y, a veces, el médico puede prescribir una combinación de ambos.

Las verrugas con pus son muy contagiosas y la infección puede propagarse a otras personas y a otras partes del cuerpo. También se debe consultar al médico si la piel que rodea la verruga:

  • Duele
  • Está enrojecida
  • Sangra
  • Parece hinchada
  • Supura pus

 

Se deben aplicar compresas calientes a una verruga con pus a fin de facilitar la curación y favorecer el drenaje. Bajo ninguna circunstancia debe abrirse en casa una verruga con pus para intentar evacuarlo, ya que esto podría empeorar la infección y hacer que se propague. Por el contrario, deben aplicarse compresas calientes varias veces al día, utilizando una compresa limpia cada vez para no contaminar la zona con bacterias. Los síntomas de una verruga con pus también pueden incluir inflamación, enrojecimiento, dolor y aumento de la temperatura en la zona. Si la infección bacteriana se extiende al cuerpo puede producirse fiebre, escalofríos y dolor generalizado.

El color del pus puede variar de rosa claro al marrón oscuro o incluso negro. El pus de color rojo o rosa se debe a la combinación con sangre, aunque esto no indica una infección más grave que con el pus sin sangre. Además, el pus puede tener una consistencia acuosa o espesa y pegajosa. De nuevo, la consistencia o la cantidad de pus no reflejan la gravedad o el tipo de infección.

Si una verruga con pus comienza a supurar por sí sola, se debe lavar suavemente la zona con jabón neutro y agua templada. Luego se puede aplicar una pomada antibiótica de venta sin receta y cubrir con una venda estéril. Si la verruga continúa supurando, se debe mantener cubierta para evitar que se propague la infección y consultar al médico.

 

Verrugas plantares dolorosas

Las verrugas plantares se forman sobre todo en las zonas de presión del pie (talón y región metatarsiana). Esto puede provocar dolor, sobre todo al caminar. En ocasiones, debido a la alteración de la postura o de la marcha, puede producirse dolor en la espalda o la pierna. Es más probable que cause molestias una verruga en la planta del pie que en otras zonas, como las manos. El dolor es un motivo para el tratamiento. Si tiene una verruga plantar y padece diabetes u otro trastorno médico que le haga propenso a las infecciones o retrase su curación, consulte al médico. Una verruga plantar puede infectarse. En las personas con diabetes, las infecciones del pie no se curan con facilidad.