Callos frente a verrugas

La gente confunde a menudo las verrugas plantares con los callos, porque tienen un aspecto parecido y se forman en las mismas zonas del pie. Incluso los médicos tienen a veces dificultades para llegar al diagnóstico correcto. Sin embargo, las verrugas plantares y los callos son completamente distintos. Aunque las verrugas pueden aparecer por todo el cuerpo, los callos salen fundamentalmente en los pies. Las diferencias principales entre ambos residen en su localización, aspecto y número.

Las verrugas plantares se producen principalmente en el talón, en la región metatarsiana o en la parte inferior del dedo gordo. Los callos se forman normalmente entre los dedos y en la parte superior de estos, aunque en ocasiones también los encontramos en el talón y en la región metatarsiana. La verruga tiene una superficie seca y costrosa y en su interior se observan finos puntos negros, mientras que el callo tiene una superficie gruesa y endurecida, y no tiene puntos negros dentro. Las verrugas se presentan a menudo agrupadas, mientras que los callos son siempre aislados y pueden encontrarse en varias zonas del mismo pie. Las verrugas plantares a menudo se contagian al caminar descalzos sobre superficies comunales, como piscinas y duchas públicas. Están causadas por el virus del papiloma humano (VPH) y son contagiosas. El contacto directo con el virus puede infectar la piel a través de un arañazo. Entonces el virus crecerá hacia dentro, causando daños a la piel y su engrosamiento, responsable del aspecto de la verruga.

Los callos se forman normalmente cuando un hueso prominente del pie presiona contra el interior del calzado. La presión hace que la piel se engruese justo en ese punto, creando una superficie dura. Esta superficie dura se convierte en la raíz del callo, que penetra en el interior del pie. El callo adquiere forma de cónica, con la punta hacia dentro que presiona el interior del pie causando dolor. Esto puede resultar muy incómodo y hacer que uno se sienta como si caminara con una piedra en el zapato. Los callos no son contagiosos, a diferencia de las verrugas.