Eliminación de las verrugas con láser

La cirugía láser utiliza un haz de luz intensa para quemar el tejido de la verruga y los capilares que le suministran sangre, destruyendo así la verruga. Se ha desarrollado un nuevo tipo de láser para tratar distintos tipos de lesiones cutáneas, llamado láser de colorante pulsado, que promete ser un tratamiento eficaz para las verrugas.

El tratamiento con láser de colorante pulsado quema (cauteriza) los capilares sanguíneos cerrados. El tejido infectado podría llegar a morir y la verruga caería. La verruga caerá de forma natural al cabo de pocas semanas. El tratamiento con láser no se suele contemplar como la primera opción para eliminar verrugas. Las pruebas que avalan la eficacia de este método son limitadas, y puede ser doloroso y causar cicatrices. Sin embargo, se utiliza cuando las verrugas están ampliamente extendidas o son muy grandes, o si los demás tratamientos han fallado. El láser puede utilizarse como último recurso para tratar las verrugas. También es adecuado para tratar zonas extensas en una sola sesión. El tratamiento con láser se considera seguro.

A menudo es necesario aplicar un anestésico para adormecer la zona que está siendo tratada con láser, y la zona tratada quedará posiblemente dolorida después durante algunos días. En el caso de verrugas rebeldes pueden ser necesarias cinco o más sesiones. Suele ser más caro que otros tratamientos, y las ventajas de eliminar las verrugas con láser son escasas, a no ser que sean muy grandes (verrugas en mosaico) o haya muchas. El riesgo asociado al uso del láser es el mismo que para el corte con bisturí, es decir, infecciones y formación de cicatrices tras la curación.